Las sondas espaciales (II)

Las Viking I y Viking II

Otro de los grandes logros de EEUU en la exploración de Marte, fueron sin duda las sondas de la serie Viking. En 1976, fueron posadas con éxito sobre la superficie marciana. Así, mientras en 1973 la pioneer XI, enviaba las primeras imágenes de Saturno, EEUU preparaba la misión de estos dos nuevos exploradores espaciales.

Estas sondas realizaron una cartografía de la superficie, transmitiendo imágenes en formato panorámico. Para el marterizaje de las sondas, se seleccionaron dos regiones que fueran representativas; Así, tenemos que la Viking I, se posó en las planicies de Chryse, mientras que su gemela, la Viking II, fue dirigida hacia las planicies de Utopía. Se llevaron a cabo experimentos transcendentales ya que se realizaron pruebas en laboratorios portados por las propias naves, destinados principalmente a la búsqueda de vida en el planeta Rojo. Aunque los resultados de la búsqueda de vida fueron concluidos como negativos, hoy en día la polémica de la manera en que fueron realizados sigue latente y ciertos sectores del ámbito científico consideran que no se tomaron las debidas precauciones ni se estudiaron todas las posibilidades.

El proyecto Pioneer

El proyecto Pioneer, como tantos emprendidos por EEUU, fue la consecuencia directa de la lucha por la hegemonía de la exploración espacial. Apoyados en el éxito del Explorer I, se emplearían también en éste cohetes militares ya que la condición indispensable era el ahorro de tiempo en una frenética carrera hacia la luna. Originalmente el esbozo de éste vino precedido de proyectos que nunca se llevaron a término, como el "proyecto luna" en el que se planteó la posibilidad de reutilizar elementos de los misiles Redstone y Navaho. También de destacar fue la propuesta del JPL el denominado "Red Socks" o la de Aerojet, con su propuesta Aerobee Moon, basada en su proyecto del cohete sonda Aerobee. Fue el gobierno Estadounidense el que tomó las riendas de la misión y como los sistemas lanzadores de cohetes procedían de las reservas del ministerio de defensa, se concedió a estos toda la responsabilidad del lanzamiento. Así, la decisión del nombre de la misión corrió a cargo del ministerio de defensa, así como la fabricación de la primera de las sondas, que con apenas 38 kg de peso incluía un sofisticadísimo equipamiento para la época. La Pioneer 0, fue lanzada a bordo de un cohete Thor el 17 de agosto de 1958. Apenas un minuto después de su despegue, éste estallo en el aire y con el todas las esperanzas puestas en esta nueva sonda.

Sirvió este accidente para que el 1 de octubre de 1958, JFK, presidente de los EEUU, decretase la creación de la más famosa agencia espacial del mundo, la NASA. A partir de aquí la carrera espacial se convierte en independiente de la administración de defensa y cuenta con su propio presupuesto, y si bien defensa siguió gestionando los cinco Pioneer siguientes, había nacido el gigante del espacio. La misión Pioneer, sigue pues en manos del ejercito, que consiguió cosechar el mayor de los fracasos jamás atribuidos a un proyecto espacial de estas características. Ninguna de la Pioneer consiguió su objetivo, que evidentemente era llegar a la luna y no estrellarse, desintegrarse ni pasar de largo. Tras este estrepitoso fracaso y tomadas las riendas por la NASA, comienza el verdadero intento de la llegada a Selene.

El proyecto LUNA Soviético

Mientras EEUU se tiraba de los pelos ante el estrepitoso fracaso del programa Pioneer (no era para menos), la URSS preparaba su proyecto LUNA, un ambicioso proyecto que consistió en el envío de 24 sondas espaciales a la luna, con la finalidad de reportar muestras de rocas a nuestro planeta.

La serie LUNA, puesta en marcha por la Unión Soviética, tampoco fue un baño en una balsa de aceite. De las 24 sondas enviadas a nuestro satélite, tan solo 3 consiguieron traer muestras de retorno a la tierra, si bien fueron varias las que consiguieron aproximarse al planeta y realizar fotografías incluso de la cara oculta. Fue un largo proyecto que comprendió desde principios de 1959 hasta mediados de 1976; 17 años en los que la carrera espacial estaba en su máximo apogeo, ya que en la luna, se daban cita tanto sondas espaciales, como naves tripuladas en lo que parecía una especie de peregrinaje que llegó a convertirse en algo habitual. Aún con las muestras reportadas por el proyecto LUNA y los desastrosos comienzos del Pioneer, la misión tripulada Apolo, consiguió la verdadera aportación de muestras lunares que multiplicaba por mil a la cantidad conseguida por las LUNA.

El proyecto Mariner

Las Mariner,comenzaron sus andaduras a finales de 1962, con la visita por parte de la Mariner II a Venus. Esta sonda estudió su atmósfera, analizó la composición de ésta y determinó su temperatura.

Pero fue a partir de la Mariner IV, cuando estas sondas comenzaron a dar frutos. En 1965 y tras el fallido intento de la Mariner III, la número IV consigue llegar al planeta rojo y enviar una serie de fotografías de su superficie. En febrero de 1969, llegó a Marte la sonda Mariner VI, que al igual que la Mariner VII unos meses más tarde, sobrevolaron su superficie a apenas 3500 Km, transmitiendo una serie de unas 200 fotografías de las regiones ecuatoriales con lo que los conocimientos sobre la naturaleza de este enigmático planeta se iban desvelando. Después de la pérdida por motivos técnicos de la Mariner VIII, misiones posteriores como la Mariner IX (1971), consiguen completar el estudio de Marte conn una cartografía mucho más avanzada y detalles de la superficie de sus dos satélites naturales (Deimos y Fobos). Por su parte, la Mariner X realizó el estudió superficial de los planetas Venus y Mercurio en 1974 (el más cercano al Sol)

Las Venera Rusas

Rusia por su parte, también invertía en esfuerzos por realizar estudios sobre el sistema solar. Nació pues la serie de sondas VENERA, destinadas sobre todo al estudio del planeta Venus y que incluirían aterrizaje sobre la superficie del romántico planeta. La misión VENERA, quedó constituida oficialmente en 1961 con el lanzamiento de la Venera I.

Venera, que en ruso significa Venus, fue un proyecto constituido por un total de 16 sondas espaciales que visitaron el planeta Venus durante un período de 22 años. Tras el fracaso de las 3 primeras sondas, Rusia se planteó la posibilidad de interrumpir el proyecto, pero la batalla contra EEUU era tan fuerte que decidieron seguir adelante. Un acierto por parte de estos, pues el resto de misiones constituyó tal éxito que el avance de conocimientos aportado por éstas superó con creces a las mayores expectativas de la NASA. La Venera IV, logró entrar en la superficie de Venus, y si bien debido a la terrible presión atmosférica quedo destruida durante el descenso, aportó valiosa información sobre las características de ésta. No fue hasta la misión Venera VII cuando por fin una sonda se posó en la superficie y comenzo a transmitir por espacio de más de media hora. Venera IX,X,XI,XII,XIII y XIV, contaron ya con dos módulos, uno destinado al descenso al planeta y otro a modo de estación orbital; Fue tan rotundo el éxito de estas seis sondas que en 1983, URSS motivada por sus avances en este proyecto, amplió el programa y envió al planeta dos más de estas sondas, las Venera XV y XVI, equipadas con unos potentes radares que realizaron el mapeado electrónico de toda su superficie. En esta ocasión, La antigua Unión Soviética había vatido al gigante yankie de una manera abrumadora.


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