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Las misiones tripuladas
Uno de los más impresionantes retos de la carrera espacial, lo constituyen las misiones tripuladas. Desde que Rusia en 1961 pusiera en órbita al primer hombre de la historia, Yuri Gagarin, se han sucedido una serie de misiones que han supuesto un auténtico desafío de tecnología y medios.
El espacio en persona
El primer ser vivo que abandonó la tierra para ponerse en órbita alrededor de ésta, no fue una persona, fue una perra, la famosa perra Laika, que pagó muy cara su aventura, ya que murió en el módulo que la transportaba.
Sirvió no obstante su hazaña, para demostrar a la humanidad que si que se podía viajar al espacio y es a partir de aquí cuando las dos potencias mundiales que querían poseer presencia en el espacio (EEUU y Rusia) comienzan una frenética carrera hacia la conquista del único satélite natural que la Tierra posee, la Luna. Fue John F. Kennedy quien en 1961 lanzó al mundo la advertencia, EEUU pondría un hombre en la superficie de la Luna antes de que acabara la década de los 60 y por supuesto, este sería reportado a la tierra sano y salvo. La conquista de Selene era un reto demasiado importante como para no tomárselo en serio, y sería EEUU quien conseguiría posar la primera nave tripulada el 20 de Julio de 1969. JFK había cumplido su promesa.
Podría alguien pensar que llegar a la luna tampoco es para tirarse de los pelos, y es cierto, en más de cuarenta años de conquista espacial, el único objeto que ha visitado el hombre fuera de la tierra ha sido la Luna que apenas si dista 400.000 km de nosotros, pero en estos viajes no son quizás los problemas de distancias lo más preocupantes, se necesita un apoyo técnico y humano tan grande que hace de cualquier misión espacial de este tipo un desmesurado y titánico esfuerzo. Durante la misión Apolo, que fue la primera y única que puso al hombre en la luna, se generó un coste añadido al presupuesto estadounidense de 27.000 millones de dólares (4% del gasto público) en los 10 años que duro ésta, además de movilizar un contingente humano de cerca de 400.000 personas, más de 100 universidades y cerca de 20.000 empresas tanto privadas como públicas.
No obstante, este enorme gasto, supuso para la agencia espacial a corto término unos ingresos derivados de los estudios realizados en las misiones del torno al 400% del valor inicial de la inversión. Los más de 3000 experimentos llevados a cabo como resultado de las misiones Apolo, abrieron las puertas a la investigación de la composición interna del satélite, así como de la corteza gracias a los 379,4 kg de rocas reportadas a la tierra. Muchos proyectos privados de investigación, pagaron cifras astronómicas para participar en el estudio de las muestras de rocas aportadas y también se autofinanciaron misiones como la del Apolo XIV, que fue estrellado intencionadamente sobre la superficie lunar para estudiar su composición interna por medio de sismógrafos, así como detectar una posible actividad volcánica. De destacar también, son los tres nuevos materiales descubiertos: Espinela de Cromo-Titanio, Erropseudobruquita y Piromanganita.
Por su parte, Rusia no consiguió subirse al carro de la conquista de la Luna. Aún partiendo como el principal proyecto a llevarse a cabo en la Agencia Espacial Rusa, estos desde el principio intentaron demostrar la supremacía obtenida en los primeros pasos hacia la conquista del satélite, llegando incluso a plantearse la posibilidad de enviar en el primer vehículo que aterrizaría en éste, una carga nuclear de 15 Kilotones de potencia (algo así como la carga de la primera bomba atómica) y demostrar a los americanos que ellos eran capaces de hacer lo que se propusieran. Por fortuna no lo hicieron (aunque estuvieron a punto), pero este arranque de orgullo nacional, poco o nada podría reportar a la carrera espacial, ya que sería premisa imprescindible en la consecución de este tipo de misiones, un avanzado espíritu de superación, y consecuentemente pagaron cara su osadía, ya que el proyecto ruso para colocar el hombre en la luna el N-I, nunca llegó a abandonar la tierra, no sin antes en el primer intento de lanzamiento (21 Febrero 1969), poco después de un minuto del despegue, éste explotó en el aire, matando a 91 personas que estaban visionando el lanzamiento en las cercanías de Baikonour. La misión fue cancelada oficialmente en 1974 después de cuatro lanzamientos fallidos incluyendo la tragedia de 1969.
El programa Apolo
Así pues, tenemos que el único proyecto llevado a cabo por la humanidad por ahora en cuanto al envío de naves tripuladas hacia otros cuerpos naturales del Sistema Solar, es hoy por hoy el archiconocido Apolo, que fue creado por EEUU para culminar una serie de avances en la carrera espacial.
Cronología de un viaje anunciado:
Ya lo había advertido JFK en 1961, nuestro país pondría un hombre en la Luna antes de que acabara la década. A partir de este reto, e implicado en gobierno en el tema de la conquista del cosmos, se instaura por decreto la Agencia Nacional Americana para el Espacio, NASA, que con un casi ilimitado presupuesto proveniente de las arcas públicas y ya libre del control del Ministerio e Defensa, comienza los preparativos de la carrera en el viaje a la Luna. Inicialmente el proyecto, se denominó Mercury, que dió pie a iniciar los experimentos previos al desarrollo del programa final. Después de éste, le sucedió el Géminis, anteproyecto del Apollo y que perfiló los avances del Mercury. A partir del Apollo, EEUU estaba en posesión de la tecnología adecuada para conseguir superar el gran reto impuesto en 1961. Aún a costa de algunos sobreesfuerzos y algunas tragedias, como la ocurrida en 1967 a los comienzos del programa espacial Apolo , el 27 de enero, en la que los astronautas Grissom, White y Chaffee mueren asfixiados dentro del modulo de comando del cohete Apolo 1 como consecuencia de un incendio mientras ejecutan pruebas de rutina, la misión sigue avanzando a marchas forzadas, se acerca la fecha tope impuesta por Kennedy y a toda costa había que cumplirla.
Así, el programa Apolo, se constituyó en 17 misiones, en el que a partir de la nº 11, el hombre por fin pudo llegar a la Luna y comprendieron un periodo que fue desde el 26/02/1966, con la estrepitosa inauguración del proyecto, hasta el 07/12/1972 con el Apolo XVII, última misión tripulada a la luna.
El artífice del milagro, El Saturn V:
Para realizar la hazaña del envío de una misión tripulada a la Luna y su posterior regreso, haría falta una nave de extraordinaria capacidad, tanto de carga útil, como de resistencia y velocidad. Así, con más de 110 metros de altura y algo más de 2700 toneladas de peso, el Saturn V fue el cohete elegido para la misión Apolo. Es el medio de transporte más grande que ha partido de la tierra. Capaz de superar la velocidad de fuga de la Tierra sin apenas dificultad, desarrollaba una fuerza equivalente a 3400 toneladas en el momento del despegue, gracias a sus cinco motores principales de oxígeno e hidrógeno liquido, lo que le permitía poner en órbita sin problemas, cargas de 150 toneladas. Disponía de un total de 11 motores (5 en la fase principal, otros 5 en la segunda fase y uno destinado a la fase de retorno hacia la Tierra), lo que le facultaba idóneo para la misión. Las tres fases de motores, se destinaban cada una de ellas a una misión concreta, uno para abandonar la atmósfera terrestres, otro para acercar al hombre a la luna y un tercero para realizar el viaje de retorno. El consumo de este gigante era asombroso, durante el despegue consumía 15000 litros de combustible por segundo con lo que era evidente que la mayor parte de éste estaba compuesta por depósitos de carburante. El módulo lunar, el módulo de servicio, el módulo de mando y el sistema de salvamento, estaban situados en la parte superior de éste, así cuando terminaba la misión de cualquiera de los motores, estos se desprendían de la nave sin riesgo para los astronautas. El 16 de Julio de 1969, desde Cabo Cañaveral (Florida), a las 9:30 hora local, los motores del Saturn V comenzaron a levantar a la nave Apollo XI, en un viaje seguido por Tv. por más de 600 millones de personas. EEUU había convertido en realidad el sueño de una sociedad que veía con orgullo como la raza humana era capaz de realizar todo lo que se propusiera.
Descendamos a la Luna, usemos el LEM:
La nave contenida en el Saturn V, estaba situada en su parte superior. El módulo de mando, con un peso de seis toneladas, era la estancia principal de los astronautas durante el trayecto del viaje a la Luna y posterior regreso. En su parte superior, estaba el módulo de servicio, con un peso de 24 toneladas en el momento del despegue y que contenía todos los elementos necesarios para realizar el viaje (sistemas de propulsión y de apoyo). Posterior al módulo de mando y el cono de la cúpula del cohete, se encontraba el verdadero niño mimado de la misión, el Lem, que habría de servir para descender a la superficie de Selene y posteriormente salir de ella. El Lem estaba formado por dos submódulos, que con un peso total de 15 toneladas, descenderían conjuntamente al satélite. Una vez allí y retomado el ascenso, el módulo de aterrizaje quedaría posado en la superficie lunar para posterior recuerdo de futuras misiones y sólo el módulo de carga, con un peso ya de 5 toneladas sería el que regresaría al módulo de mando. Durante el descenso de la primera misión tripulada a la Luna (Apolo XI), éste módulo tuvo problemas de direccionamiento y el piloto automático que era el encargado de posarlo en la superficie, estuvo a punto de generar un desastroso accidente ya que se desvió de la ruta marcada. Por fortuna en una misión así, todo debe estar previsto y el transporte también incluía un sistema de aterrizaje manual. Aldrin logró gracias a esto posar la nave en un lugar seguro. Una vez se concluye la misión y habiendo subido sólo la cápsula de despegue hacia el módulo de mando que permanecía en órbita alrededor de la luna, ésta es abandonada en el espacio una vez estén (es evidente) todos los astronautas en el módulo principal. Una vez todos a salvo, se inicia el retorno a la tierra, en una misión, que en el caso del Apolo XI, duró exactamente 12 días, 7 horas y 11 minutos. Desde la misión de Apolo XI, hasta la del Apolo XVII, sólo una misión, la Apolo XIII no se pudo realizar (recordemos la famosa película basada en este hecho), el resto constituyo un éxito que desgraciadamente la burocracia americana se encargó de frenar. Inicialmente el proyecto Apolo, contaba con un contingente de veinte naves, de las cuales, 10 deberían haber llegado a la Luna (Apolo XI - Apolo XX), pero a partir de la Apolo XVI, el congreso de EEUU decidió que ya estaba más que demostrada la supremacía americana y que de nada ya servía seguir con el proyecto, ellos habían vencido a la URSS y si bien permitirían concluir la misión Apolo XVII, ya no habrían más Apolo en la Luna. Así pues, desde la misión Apolo XVII, ninguna nave tripulada ha subido a nuestro satélite ya que en teoría nada justificaba a partir de ésta, el enorme gasto económico que se debía generar.
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