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Buscando ondas gravitatorias Einstein ya predijo en su teoría general de la relatividad que las ondas gravitatorias debían existir. Si bien hasta a fecha nadie ha podido ni tan siquiera intuir si estaba en lo cierto o no, la ciencia sigue confiando en la palabra del genio y pretende iniciar la búsqueda de éstas, basándose en un revolucionario prodigio de la ciencia moderna. Fiel a la descripción de éstas por Albert Einstein, la ciencia asume que son el resultado de la transmisión de energía a través de campos gravitatorios y consecuentemente deberían provocar vibraciones que distorsionarían el continuo espacio-tiempo, variando las distancias entre objetos cósmicos estacionarios. Serían pues ideales para detectar objetos supermasivos, tales como agujeros negros. No se trata de un proyecto nuevo, de hecho existe actualmente un estudio para detectarlas en el que dos científicos de la Louisiana State University, llevan 30 años trabajando y que se va a hacer realidad. Se trata del LIGO (Laser Interferometer Gravitational-Wave Observatory) que consistirá en detectar ondulaciones en el espacio-tiempo, producidas por explosiones en los confines del universo conocido. Situadas sus instalaciones en Livingston (Luisiana) y Richland (Washington), se esperan detectar los ínfimos desplazamientos del continuo espacio-tiempo, comparables a la milmillonésima parte de un átomo de hidrógeno (milésima parte de un protón). Para ello, se contará con unas extensas instalaciones cuyo principal elemento serán una serie de láseres con varios espejos suspendidos mediante cables a modo de péndulos. Midiendo constantemente la distancia entre los espejos mediante los láseres, si se produjeran estas vibraciones gravitatorias, el LIGO debería ser capaz de detectarlas. El principal problema al que se enfrentará este singular experimento es la distinción entre vibraciones normales y las gravitatorias. Para evitar cualquier posibilidad de error, se han planteado técnicas exhaustivas de control, que implicarán un entramado de cables especial que sujetará los espejos y una refrigeración de aproximadamente 4º K sobre el cero absoluto. Se esperan obtener resultados positivos dentro de los próximos cuatro años. Saber más: La edad del universo |
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