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Físicos de EEUU han creado una nueva fuente de luz coherente utilizando
cristales de sal común. Las fuentes de luz coherente han sido hasta ahora y
durante los últimos 50 años el láser común y los láseres de electrones
libres. Las aplicaciones de esta nueva fuente de luz pueden llegar ser
importantes en medicina.
La luz coherente es una luz un poco especial. Todos sus fotones tienen la
misma frecuencia, o lo que es lo mismo, cada tipo de láser tiene un color
específico. Es lo que llamamos monocromático. Además todos ellos parecen
ponerse de acuerdo y oscilan exactamente de la misma manera, las crestas y
valles de sus ondas coinciden (están en fase) y no se producen interferencias
destructivas. La luz láser es por esta razón tan potente e intensa.
Las aplicaciones del láser son innumerables, desde los lectores de CD o DVD,
pasando por la posibilidad de poder medir distancias con precisión (incluso
la distancia de la Tierra a la Luna), hasta las últimas aplicaciones de óptica
adaptativa en Astronomía o en cirugía ocular.
Ahora Evan Reed y sus colegas del MIT y del Lawrence Livermore National
Laboratory proponen una nueva fuente de este tipo de luz basada en un
mecanismo totalmente distinto al láser común. En el láser (siglas en inglés
de luz amplificada mediante emisión estimulada de radiaciones) la luz se
produce por emisión estimulada de radiación en el que un fotón dentro de
una cavidad estimula la emisión de otros fotones iguales a él cuando se
encuentra con un átomo excitado energéticamente. Este efecto en cascada es
como el efecto dominó, que además es amplificado por unos espejos y produce
finalmente la radiación coherente.
En este nuevo sistema la luz coherente sería producida por una onda de choque
en un material cristalino. Su frecuencia está en la región del Terahercio y
podría brindarnos un nuevo sistema para estudiar las propiedades cristalinas.
El ancho de banda es muy estrecho por lo que se puede considerar monocromática,
y todos los fotones están en fase, dos condiciones para la coherencia.
El equipo utilizó una simulación computacional para predecir las condiciones
en las que el fenómeno se presentaría y posteriormente realizaron unos
experimentos en los que un choque mecánico en un material piezoeléctrico
cristalino consistente en cloruro sódico (principal constituyente de la sal
común) producía ondas de choque que finalmente daban lugar a la luz
coherente.
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Los investigadores sólo esperaban encontrarse con un destello de luz
incoherente pero se encontraron con la sorpresa de luz coherente de entre 1THz
y 100THz emergiendo del cristal.
Según el equipo de investigadores la onda de choque hace que los átomos del
cristal se muevan de manera sincronizada según esa se mueve a lo largo del
cristal. La onda induce oscilaciones tipo dipolo en el material que son las
que finalmente producen la radiación observada. La frecuencia observada viene
determinada por la velocidad de propagación del frente de ondas y la
periodicidad de la estructura cristalina del material.
Esta es la primera vez que se observa luz coherente en un experimento de este
tipo.
Según los investigadores este fenómeno se debería de observar en una amplia
variedad de materiales y ya planean realizar los experimentos oportunos.
Este descubrimiento no es una curiosidad de laboratorio pues la gama de
frecuencias en las que se genera luz coherente (equivalente a una gama de
longitudes de onda que va del milímetro a las diez micras en el infrarrojo
extremo) no es alcanzada por los láseres convencionales y hay una demanda de
ella en ciencias biomédicas y en aplicaciones tecnológicas.
Esta radiación puede traspasar los tejidos humanos sin dañarlos y puede ser
utilizada para poder diagnosticar anomalías internas en lugar de los rayos X,
pero sin los peligros inherentes de estos últimos.
Referencia: Reed E. J., et al. Phys. Rev. Lett., 96. 013904 (2006).

